Carcoma


carcomaLas carcomas o queras son el nombre común que reciben las larvas de varias especies de coleópteros que perforan madera (vigas, muebles, artesonados, etc.), en la que construyen galerías y a la cual dañan, produciendo un característico polvo o serrín llamado también quera.

La plaga de carcoma en edificios y muebles es fácil de reconocer, pero más por sus huellas (orificios y serrín) que por la visión del insecto en sí, ya que su aspecto mucha gente lo desconoce. La carcoma coloniza y daña la madera en estado de larva (gusano), pero justo antes de salir al exterior sufre una metamorfosis a coleóptero (cucaracha) con capacidad de volar. Su vida al exterior es de pocos días: deposita sus huevos y muere.

Para la eliminación de la carcoma común existen diversos tratamientos y remedios, tanto profesionales (mediante químicos y gases) como caseros. Algunos son pintorescos, pero parecen efectivos y de hecho se citan en múltiples páginas web.

  • Congelación y gas: La carcoma no resiste el frío extremo, por lo que la congelación es un remedio efectivo y que normalmente no daña los objetos tratados. Los muebles y demás elementos manejables se depositan en cámaras frigoríficas durante varios días. Las piezas pequeñas como esculturas se pueden introducir en arcones congeladores de uso doméstico, tomando la precaución de envolverlos en bolsas de plástico. Otra opción es el gas; algunos restauradores profesionales cuentan con cámaras especiales, herméticas, donde agrupan muebles, tapices y demás objetos frágiles y los someten a un gas o a privación de oxígeno, que erradica cualquier insecto.
  • Sustancias a brocha y/o inyección: existen en el mercado múltiples preparados líquidos, para ser aplicados a brocha o pistola en las zonas afectadas. No implican la muerte inmediata de la plaga, pero empapan la madera de un tóxico que matará las larvas cuando la mastiquen. La época más propicia para el tratamiento es el final del invierno, antes de que las larvas se transformen en cucaracha y salgan. En cobertizos, cuadras y demás construcciones del ámbito rural es habitual emplear gasoil, aceite usado y otras sustancias petrolíferas asequibles para rociar vigas y tablones a modo preventivo. Hasta hace pocos años todas las sustancias anticarcoma se obtenían del petróleo por lo que desprendían un olor fuerte; actualmente hay preparados acuosos que son inodoros e incoloros. De todas formas, las piezas más valiosas (muebles con incrustaciones, esculturas) han de tratarse con cautela, probando primero en una pequeña zona para comprobar si el producto causa alteraciones. Por suerte, las maderas exóticas y nobles raramente son infestadas por la carcoma, que prefiere variedades más blandas y humildes como el pino. En muchos muebles antiguos, la carcoma ataca la estructura (de madera modesta) y apenas toca los frentes o zonas más decoradas, elaboradas en maderas mejores. Para redoblar el tratamiento y si la extensión es razonable, el líquido ha de introducirse también en todos los orificios con una jeringuilla, a poder ser con su aguja para acceder mejor al interior.
  • Bellotas como cebo: la bellota fresca desprende un aroma que atrae a la carcoma. Según consejos populares, se puede controlar la plaga si cerca del elemento afectado se disponen puñados de bellotas envueltos en tela atada como un saquito (no plástico). En los meses cálidos la carcoma adulta desovará encima de la tela y las larvas se colarán al interior, perforando las bellotas y quedándose en ellas. Ya cuando se aproxime la siguiente primavera, los paquetes deben echarse a la basura antes de que las larvas salgan.